MANUEL GAGO (Valladolid 1925 - Valencia 1980) pasó su infancia entre Madrid y Albacete, ciudad en la que su padre, antiguo comandante republicano, cumplía condena por motivos políticos. Publicó su primer tebeo, El Espíritu de la Selva, en la editorial Hispano Americana, a los diecisiete años, en 1942. Poco después comenzó a trabajar para Editorial Valenciana, con las series Niño Gonzalo y Richard y Bakutu. En 1944 publicó, también para Valenciana, la primera historieta del personaje que le daría la fama, El Guerrero del Antifaz, serie de aventuras ambientada en la España de los Reyes Católicos e inspirada en una novela de Rafael Pérez y Pérez. Los guiones de El Guerrero del Antifaz fueron realizados por el propio Gago, su hermano Pablo y su cuñado Pedro Quesada. La serie tuvo pronto un gran éxito y se publicó ininterrumpidamente, en cuadernos independientes, hasta 1966, llegando a alcanzar tiradas de 200.000 ejemplares. Al tiempo que desarrollaba las aventuras de El Guerrero del Antifaz, Gago creó nuevos tebeos, como La pandilla de los siete (1945) y El Pequeño Luchador (1945 - 1956). El segundo, ambientado en el Lejano Oeste, tuvo también un gran éxito. En 1946 Gago, que trabajaba casi en exclusiva para Editorial Valenciana, se trasladó definitivamente a Valencia. Otra serie de éxito que produjo por esas fechas es Purk, el hombre de piedra (1950-1957), ambientada en la prehistoria, con guiones de su hermano, Pablo Gago. En 1950, sin dejar de trabajar para Valenciana, creó una empresa propia, junto a sus hermanos Pablo y Luis: la efímera Editorial Garga, para la que realizó varios tebeos de aventuras. Tras el fracaso del proyecto, inició con su padre la Editorial Maga, en la que trabajarían, además de él mismo, dibujantes como José Ortiz, Luis Bermejo, Pedro Quesada o Eustaquio Segrellles, entre muchos otros. El ritmo de trabajo que se imponía bien puede calificarse de frenético, pues llegó a dibujar cinco series a la semana. Para Maga, realizó, entre otras muchas, las siguientes aventuras: El pistolero justiciero (1951), El as de espadas (1954), El defensor de la cruz (1954), El capitán España (1955), El paladín audaz (1957), Puño de hierro (1957), El Aguilucho (1959), 'El cruzado negro (1961); al mismo tiempo, además de El Guerrero del Antifaz, desarrollaba otras series para Editorial Valenciana, como El guerrillero audaz (1962), e incluso trabajó para Bruguera, con El mosquetero azul (1962), con guiones de Francisco González Ledesma. En 1966 optó por retirarse del mundo del tebeo, con más de 27.000 páginas dibujadas a sus espaldas; sin embargo, a partir de 1973 volvió a colaborar con Editorial Valenciana, y, en 1978, a causa del éxito de una reedición de las historietas del personaje, comenzó a publicar las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz, en formato vertical y en color, de las que llegaron a aparecer 110 números, quedando inconclusas por su fallecimiento el 29 de diciembre de 1980. También quedó inconcluso su tebeo El Halcón Trovador que acabó su hijo Manuel. Uno de los más grandes.
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